Son grone de La Victoria
Magara

Al ras del latido húmedo del cesped chalaco, sentíamos miles de hinchas la inquebrantable falta del gol, los minutos habían transcurrido, los maderos nos habían devuelto el grito, ahogándose la ilusión pero jamás el deseo. De pronto junto a mi bella novia Anita de Breña, pero hincha de Alianza Lima, vimos desplazarse por la derecha al jugador elegido, hacer un quiebre y a su compañero de zaga colocar la pelota dentro del pórtico, dos a uno, faltaban pocos minutos para llegar a los 90, luego el goleador uruguayo la empujó poniendo el empate, el sueño se hacía realidad, se hacía magia al llegar el tercero, luego nos empataron. Vino el alargue, el madero salvaba al equipo contrario; llegando a la definición de los doce pasos. Hasta ese momento ya le había escrito a mi equipo blanquiazul, lo siguiente.

Remontamos el revés
de estar dos goles abajo,
con velocidad y trabajo
logramos meterles tres.
Nos empataron después
más poniendo el corazón,
colocando en el rincón
cinco penales de historia;
cantamos por La Victoria
Alianza Lima Campeón.

Vitoreamos el cántico aliancista en medio del distrito de Breña, de pronto el verso travieso se puso la número diez (de Cubillas, de Rostaing, de Waldir y tantas otras estrellas del fútbol peruano, nacidos en las canteras de Alianza Lima; e improvisé lo siguiente:

Si eres hincha del poeta
y me quieres mucho a mi,
en íntimo frenesí
ponte mi añil camiseta.
Que el Perú y todo el planeta
sepan de tu estilo y don,
luciendo a la perfección
tanto en Lima o Estambul;
los colores blanco azul
el sostén como el calzón.

Arriba Alianza Campeón del Trofeo Inka