Sufrimos y gozamos

La garganta inflamada, el puño apretado, el grito al cielo, las lágrimas al final, cada una de ellas son heridas de guerra sufridas anoche en Arequipa y que hoy lucimos con orgullo. Fue una disputa durísima y mortal, que nos mantuvo al borde del abismo durante unos minutos, pero supimos sobreponernos de aquella situación. Alzamos la cabeza, inflamos el pecho y levantamos el corazón. Y lo ganamos como solo nosotros podemos hacerlo: sufriendo y gozando.

La alegría cambió de nombre desde anoche y pasó a llamarse Alianza Lima. No hay tristezas, no hay penas ni lamentos. El equipo del pueblo, el único capaz de hacer palpitar los corazones al mismo ritmo, venció a Melgar en la ‘Ciudad Blanca’ por penales y clasificó a la final del Torneo Descentralizado, donde lo espera un impaciente y cauteloso Sporting Cristal.

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